Viernes, 1 de julio del 2005

Para todos aquellos que pensaban que los helados sólo nos ayudaban a combatir los calores del verano, además de llenarnos de culpa y remordimiento, es mi placer informarles que este controversial producto aporta una importante cantidad de nutrientes a nuestra dieta; entre ellos, proteínas, hidratos de carbono, grasas, vitaminas y minerales.

Nuevos estudios colaboran a desterrar algunos conceptos erróneos acerca del difamado helado y a abrir las puertas a nuevas formas de incluirlo en nuestra dieta sin que por ello nuestra alimentación deje de ser sana y equilibrada.

El consumo adecuado de helados no está relacionado con la aparición de enfermedades como diabetes, caries, obesidad y la idea de que no alimentan y sólo engordan, ya que el consumo de 100 gramos de helado supone un aporte máximo de un 15 por ciento del total de calorías que debemos ingerir a diario.

La gran cantidad de calcio, proteínas y nutrientes, como la vitamina B que poseen los helados, significan un producto recomendado para las personas de todas las edades y para las mujeres en época de lactancia.

Su consumo también se aconseja a toda persona con problemas relacionados con los lípidos, falta de apetito, decaimiento o depresión, e incluso, con problemas de deglución.

En comparación con otros productos de repostería y pastas, los helados son uno de los alimentos con menos calorías.

Hoy en día, el helado se ha incorporado hasta en los platos más artesanales y elaborados para acompañar carnes y pescados. Por ejemplo, el menú de un día sería algo así: al levantarnos, un nutritivo desayuno a base de sorbete de naranja con fresas, kiwi y bananas; aperitivos de sorbete de limón con langostinos; entradas como salmón ahumado con helado de menta, o ensalada de endivias con helado de crema y queso azul con nueces; y para la merienda aquellos a base de pera asada con helado de vainilla y ciruela o helado de yogur con frutos secos, como las pasas, y miel. Las variedades son múltiples y todo depende de cuánto dejemos jugar nuestra imaginación.

Dicen que la única cura para la tristeza del verano, es un buen helado. Quizá sea porque nos transporta a la niñez; porque nos da esa sensación de seguridad, y aunque frío, también de calidez.

La existencia del helado se remonta a tiempos tan lejanos como el año 200 a.C., pasando por el emperador romano Nerón, Marco Polo, Caterina de Médici y el rey Carlos I de Inglaterra. Todos fueron seducidos por igual por esta irresistible y perfecta unión de la química con la gastronomía. De igual forma, pasó y participó por todos los tiempos de conquistas y derrotas, y declaraciones de independencia.

Este 4 de julio, lúzcase con estos helados “patrióticos” ; sírvalos juntos para emular los colores de la bandera, y disfrute de los elogios.

¡Feliz Día de la Patria!

Helados Caseros Tricolores

Equipo especial: máquina para hacer helado

Helado de fresa (8 porciones)

  • 4 tazas de fresas, cortadas por la mitad y limpias
  • 9 yemas de huevo
  • 1 taza de azúcar
  • 2 1/2 tazas de crema
  • 2 tazas de half-and-half
  • 1/2 vaina de vainilla, partida a lo largo (use las semillas)
  • Pizca de sal
  • 1/2 cdta. de cáscara rallada de limón (opcional)

Helado de arándano (8 porciones)

  • 2 tazas de arándanos
  • 1 taza de azúcar
  • 9 yemas de huevo
  • 2 1/2 tazas de crema
  • 2 tazas de half-and-half
  • 1/2 vaina de vainilla, partida a lo largo (use las semillas)
  • Pizca de sal
  • 1/2 cdta. de cáscara rallada de naranja (opcional)

Helado de coco (8 porciones)

  • 2 tazas de leche
  • 2 tazas de crema
  • 2 tazas de leche de coco
  • 1 taza de coco rallado, tostado
  • 9 yemas de huevo
  • 1 1/2 tazas de azúcar
  • Pizca de sal

Para el helado de fresa, cocine las fresas con 1/4 de taza de azúcar sobre fuego medio revolviendo constantemente por unos 10 minutos hasta que la fruta se comience a ablandar y a largar el jugo. Deje que se enfríe y colóquela en el refrigerador.

En un tazón mediano, bata las yemas con 3/4 taza de azúcar.

Luego, en una olla no reactiva, combine el resto del azúcar con dos tazas de crema, la half-and-half, las semillas de vainilla y una pizca de sal. Caliente la mezcla sobre fuego medio hasta que hierva. Retírela y agregue de forma gradual la mezcla de las yemas batiendo constantemente.

Coloque esta mezcla sobre fuego medio-bajo y siga cocinándola revolviendo (constantemente) con una cuchara de madera formando un 8 hasta que la mezcla se espese (unos cinco minutos).

Esta estará lista cuando cubra la parte de atrás de la cuchara y no tenga burbujas en la superficie. Una vez espesa, retírela del fuego y agregue el resto de la 1/2 taza de crema. Pásela a un tazón mediano usando un colador de rejilla fina.

Coloque el tazón sobre un baño de hielo y mezcle hasta que se enfríe. A este punto, puede agregar la cáscara rallada de lo que haya elegido.

Agregue las fresas.

Una vez enfriada, y con una espátula de goma, colóquela en la máquina para hacer helados siguiendo las instrucciones del fabricante.

Coloque un tazón en el congelador el que usará para colocar el helado una vez que esté listo.

Siga el mismo procedimiento para el helado de arándanos.

Para el helado de coco, mezcle la crema, la leche de coco y el coco rallado en una olla mediana y deje que hierva por unos pocos minutos. Luego que hierva por unos 10 minutos.

Bata las yemas con el azúcar y la sal hasta que el azúcar se disuelva.

Atempere la mezcla caliente dentro de la mezcla de huevos.

Vuelva a colocar la mezcla sobre fuego bajo, revolviendo hasta que se espese. Pásela por un colador de rejilla fina y colóquela sobre un baño de hielo hasta que se enfríe.

Una vez enfriada y con una espátula de goma, colóquela en la máquina para hacer helados siguiendo las instrucciones del fabricante.

Para una versión de menos calorías, use ingredientes descremados; y para un toque especial, agregue a la mezcla un poquito de su licor favorito.

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