Viernes, 08 de agosto del 2008

Los martinis pueden que continúen copando los bares en sus copas estilizadas y exprimiendo la fama de series televisivas.

Pero con un toque de humildad más clásico y una historia que ha sido por pocos compartidas, el mojito es el favorito del verano para mí por su conservadora definición de trago, que no deja rastros, termina siendo puro y refrescante.

Se dice que sus orígenes se remotan a la isla de Cuba, a finales del siglo XIX, ganando popularidad alrededor de 1930.

Erase una vez un pirata inglés llamado Richard Drake, que mezclando aguardiente (ron sin refinar), azúcar, lima y menta, logró una bebida similar al mojito de hoy, y la nombró “El Draque” (o “El Dragón”) en honor a su mano derecha, Sir Frances Drake, cuyo sobrenombre de hecho era “El Draque”. Este se había hecho famoso por aterrorizar el Caribe y América del Sur.

Drake, así de interesante como cuenta la historia, usó a Cuba como isla base, y fue así como la bebida del “dragón” llegó allí casi desapercibidamente.

El coctel del Dragón puede ser hallado también en otros países de Latinoamérica como México, Venezuela y Colombia; lo que es como un tributo a “El Draque” saqueando a esos países.

“El Draque”, también referido como “el draquecito”, se hizo popular a principios del siglo XIX en la clase trabajadora en Cuba.

Sin embargo, existe también un debate con respecto a dónde y cuándo nació el mojito.

Hay historiadores que aseguran que esta bebida nació en los campos de azúcar en Cuba entre los esclavos de la isla.

De todas maneras, y de una forma u otra, los esclavos sí pueden haber contribuido a la transformación de la bebida. Estos pueden haber añorado bebidas de su tierra natal –hecha de maíz y yuca– y como sustituto machacaron la caña de azúcar y lograban el jugo de caña. Además de esto, los esclavos usualmente bebían aguardiente como escape, a lo que le agregaban el jugo de la caña.

De aquí que los historiadores le atribuyen el mojito a los esclavos, el cual también se confunde con el nacimiento del daiquirí sencillamente porque el daiquirí está compuesto de ron, jugo de limón, azúcar y pedazos de hielo, algunos sugieren que el mojito simplemente surgió del daiquirí.

Pero en realidad, ¡qué importa! Lo importante es que tanto uno como el otro son deliciosos.

¿Y que hay del origen? Seamos objetivos, dejando de lado los historiadores, todo queda en casa. Mi consejo: elija la anécdota que más le guste.

Eso es lo que hago cuando salgo: encuentro el trago que me gusta y siempre pido lo mismo, por eso el mojito es uno de mis favoritos. En especial porque no me da dolor de cabeza y no me da los síntomas del alcohol como lo haría un martini.

En la actualidad, algunos bares ofrecen el mojito en jarras como se hace con la sangría.

En lo personal, prefiero mi mojito individual.

La sangría es una cosa; pero con el mojito es como que hay una identidad que se pierde.

Aunque con ya 200 años de edad, este trago cubano, está bien vigente y presente como nunca.

Como todo trago, se ha visto envuelto en la evolución de los tragos.

El mojito no ha sido la excepción: disponible en diferentes sabores, colores y hasta diferentes formas de decorarlos.

En cierta forma, cuando veo un exceso de decoración en mi mojito, siento una decepción y a veces lo devuelvo, quiero mi mojito tradicional de menta, limón y azúcar. Y con sal sobre el borde de mi copa, por favor.

Además del mojito, otros tragos se están abriendo paso de la vieja escuela como el martini de granada. Es la moda: un disparo de alcohol y azúcar a la cabeza, ¡con antioxidantes!

Otros cocteles que están siempre de temporada y nunca pasan de moda, son los de bajo perfil o mejor dicho los que estaban ya de moda cuando yo salía a bailar por noches enteras y de hecho aún sigo pidiendo el “destornillador”; ron y Coca-Cola, ginebra y tónico, vodka y jugo de naranja.

Otros van en ciclos: el whisky, brandy, ginebra y hasta el tequila no son tan populares como antes; mientras que el ron y el vodka con sabor son los que están en la cima. El Bloddy Mary es considerado vieja escuela y también es el clásico a pedir o preparar los domingos.

Mojitos de verano

Mojito de Menta

  • 1 cdta. azúcar
  • 1/2 lima
  • 1 1/2 onzas ron Añejo
  • 6-10 hojas de menta

Mezcle todos los ingredientes en un vaso alto.

Sirva sobre hielo y termine con agua con gas.

Sirve una persona.

Mojito Habana

  • 4 hojas menta (1 tallo de menta) y además tallo para guarnición
  • Jugo de 1 lima (aprox. 2 onzas)
  • 1 cdta. azúcar impalpable
  • Ron blanco mejor calidad (2 onzas)
  • 2 onzas agua con gas

Coloque hojas de menta, en un vaso delgado y alto, agregue jugo fresco de lima, agregue azúcar y un pedazo de lima.

Machaque la lima dentro del jugo de lima y el azúcar con la ayuda de una cuchara larga.

Agregue el hielo en pedazos, luego el ron y revuelva.

Encima agregue el agua con gas.

Adorne con la menta

Sirve una persona.

Mojito de Fresas

  • 1/4 onzas almíbar simple o miel
  • 5 hojas menta
  • 5 fresas (extra para guarnición)
  • 1 1/2 onzas ron Mount Gay
  • 1 1/2 onzas jugo lima
  • 2 onzas agua con gas

Vierta el almíbar o miel, las hojas de menta y fresas en un vaso alto y delgado.

Revuelva bien.

Llene el vaso con hielo machacado. Vierta el ron y el jugo de lima. Llene con agua con gas. Guarnicione con lima y fresas.

Sirve una persona.

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