Viernes, 18 de julio del 2008

Las vasijas de barro, o arcilla, son unas de mis piezas favoritas para cocinar.

Será la conexión con la tierra, la simplicidad de la misma, el aroma y el sabor con que se cocinan los alimentos; o tal vez será un conjunto de todo lo que hace que sean unas de mis piezas con lugar preferencial en la cocina.

Diferentes tamaños y formas, pintadas o sin pintar, pueden ser usadas todos los días para la preparación de los platos diarios. Estas se usan en todo el mundo.

El material poroso de las ollas (sin pintar), hace que cuando estas están saturadas de agua y son colocadas en el horno, cree una evaporación lenta a través de los poros de la cacerola. El vapor creado del ambiente cerrado sella los nutrientes más importantes.

Las carnes se vuelven tiernas usando el mínimo de grasas y líquidos para cocinar.

Tanto las aves, como los vegetales y guisos adquieren un hermoso color aún cuando se cocinan con la tapa cerrada de la olla debido a la naturaleza porosa de la arcilla.

Cocinar con arcilla nunca ha estado fuera de moda: es cocina campestre.

Si fuera a adquirir una vasija de arcilla antes de usarla por primera vez, deberá hacer lo que se llama “curarla”. Para ello, remójela en agua por unos 10 a 20 minutos.

Luego, tire el agua y coloque todos los ingredientes en la olla que desee cocinar. Póngalos al horno sin calentar a 400 (degress)F-450 (degress)F por un par de horas y eso es todo.

Sin importar la receta — ya sea pato, pollo, carne guisada, vegetales, frijoles, lentejas, chorizos — se cocinarán a la perfección y con gran eficiencia y mínimo esfuerzo de su parte.

Cocinar en vasijas de arcilla es sencillo, delicioso, económico y saludable. Los alimentos se cocinan en sus propios jugos y vapores, y a la temperatura perfecta.

Las ollas o cacerolas de arcilla pueden ser usadas para cocinar al vapor, hacer guisos, y para rostizar carnes.

Sin embargo, aunque muchas ollas de arcilla eran tradicionalmente usadas sobre el fuego de la cocina, es mejor usarlas con un difusor de calor para que la olla no se quiebre.

La limpieza y el cuidado de las ollas de arcilla también es muy sencillo.

Nunca deben ser lavadas con detergente o en la lavadora de platos porque se mancharán. Nunca las coloque vacías en el calor –siempre coloque las ollas de arcilla en el horno frío.

Si va de compras, encontrará ollas por precios muy asequibles, de varios tamaños y hasta colores.

Las vasijistas para asar ajo son excelentes para hornear cabezas enteras y servirlas para untar con pan de campo tostado. Este se torna súper tierno y delicioso.

El tagine es el plato marroquí más conocido y la palabra deriva del mismo hornito de arcilla (por su forma) donde se cocina. Este es usado para hacer guisos bien concentrados en sabores. La arcilla tradicional en estos hornitos producen resultados más delicados. Los vapores se acumulan y van constantemente bañando el guiso de humedad hasta que estos están completamente absorbidos por los mismos.

Por otro lado, los de España han llegado a tener gran influencia. De hecho dentro de la misma península, se usan de distintos tamaños para servir tapas y cocinar también grandes pucheros.

Los españoles llevaban sus ollas a todas partes donde colonizaban, en especial América Central y del Sur.

Piense en los platos que se sirven en sus restaurantes mexicanos favoritos o cubanos. Muchos presentan la comida en la mesa en sus cacerolas de arcilla.

Cocinar con arcilla es la mejor ayuda que tendrá en la cocina: póngala en el horno, vaya a disfrutar un coctel con sus inv

Guiso de lentejas en olla de arcilla

Sirve a 4 personas

  • 1 libra de lentejas
  • 2 cebollas grandes blancas, picadas
  • 2 zanahorias, cortaditas
  • 2 dientes de ajo, pelados y cortados
  • 4 onzas de chorizo colorado español, en trocitos
  • 4 onzas de panceta, sin la corteza, en trocitos
  • 2 hojas de eucalipto
  • 3 cdas. aceite de oliva
  • 1/2 cdta. de sal Kosher
  • 1 cebolla blanca mediana bien picada
  • Perejil fresco, picado

Deje las lentejas en remojo toda la noche.

En una sartén pequeña a fuego bien lento, coloque el chorizo y la panceta a que suelten la grasa.

Descargue la grasa líquida — espere a que se enfríe — y deje la carne aparte.

Luego, enjuague las lentejas y colóquelas en una cacerola de arcilla — asegúrese que sea el tipo que pueda ser usado sobre calor directo o bien use un difusor.

Cúbralas con agua y agregue el resto de los ingredientes –incluyendo el chorizo y la panceta — con la sal y sólo la mitad del aceite.

Deje hervir, cubra y baje el fuego a hervor lento.

Cocine por 30-45 minutos o hasta que las lentejas comiencen a ablandarse y la carne esté cocida — para mejores resultados, deje que las lentejas se cocinen lentamente.

Mientras tanto, caliente aparte una sartén y agregue el resto del aceite.

Agregue la cebolla picada hasta que luzca un tanto translúcida pero sin color.

Agréguesela a las lentejas, saque las hojas de eucalipto del guiso y revuelva para mezclar todos los ingredientes.

Antes de servir, asegúrese de tener perejil fresco picado para espolvorear por encima.

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