Viernes, 01 de febrero del 2008

A mí me pasa algo con los waffles.

Algo que se transforma en pasión de día y de noche: si los miro por un lado son parte de mi desayuno favorito; si los miro de otro lado, se transforman en un antojo de medianoche, o en un almuerzo ligero, o bien en un postre creado de la nada.

No descubrí que tenía algo por ellos, hasta entrada mi estadía en este país.

En especial, hasta que comencé a entender la simpleza y complejidad detrás de hacer la mezcla y su distribución para lograr un waffle liviano y esponjoso.

Los waffles parecieran ser comidas que los hombres tienden más a preparar porque tienen un lado tan simple combinado con la atracción de ser deliciosos y cuestan casi nada hacerlos.

Sin embargo, es en la textura del waffle donde lo hacemos complicado: ¿queremos un waffle crocante, liviano o esponjoso?

Obviamente, existe una diferencia entre los waffles belgas más gorditos y los que son más chatos. No es que sea una cuestión de apariencia solamente. Aquellos que sean de una encarnación más profunda reciben una textura entre crocante y esponjosa. Lo contrario es válido para los familiares de centro más delgado.

Lo que me ha ayudado en mis años de cocina es la colaboración de la crema amarga al hacer pasteles, waffles o bien panqueques.

Los waffles con crema amarga logran un sabor rico incomparable y una textura sin igual.

Otro elemento que vale la pena que pruebe en sus waffles es la levadura – si buscara algo más airoso, con algo más de elevación y crocantes. Tenga en cuenta que el uso de la crema y la levadura le dará resultados totalmente opuestos.

Sin embargo, todas son fáciles de hacer. Simplemente mezcle los ingredientes secos con los húmedos.

Tenga en cuenta un secreto que muchos tienden a evadir: la mezcla no debe sobre batirse o logrará waffles tipo ladrillos.

Con respecto a los que prefieran usar crema en su mezcla, tengan en cuenta que necesitarán incorporarla en claras de huevos previamente batidas hasta que llegue al punto nieve; la mezcla de la levadura debe ser preparada la noche anterior.

El otro tema es preparar suficiente cantidad para que alcance y sobre. Pero tenga en cuenta también que aún los mejores waffles del mundo pierden su capacidad crujiente de forma rápida.

Para que no le pase esto, a medida que vaya preparándolos, colóquelos en el horno caliente (a baja temperatura) para que no se les endurezcan y no sea peor el remedio que la enfermedad.

Lo otro que puede hacer es dejarlos a medio cocinar y terminarlos de cocinar a horno bien bajo (200 grados) mientras los otros van marchando.

Saldrán crocantes y dorados por fuera, y tiernos y esponjosos por dentro.

Como el tiempo de cocción de las planchas de los waffles depende según la que tenga, es difícil decir cuánto tiempo le llevará. Por eso, sáquelos tan pronto abra la plancha.

Si opta por el método de cocinar a medias los waffles, también puede guardar los que no use en el congelador para usarlos en el futuro. Sólo asegúrese de guardarlos en bolsas herméticas.

No se sentirán al tacto muy armados, pero no se desanime.

Es normal para un waffle que se ha pasado días en un congelador.

Una vez fuera, déjelos descongelarse unos 10 minutos y estarán listos para ser sumergidos en el horno.

En menos de 20 minutos estarán listos para ser servidos.

Si no desea encender el horno, caliéntelos en la tostadora en la temperatura más baja.

Si lo desea, sírvalos con mantequilla encima, y almíbar de arce.

La fruta fresca y mermelada son opciones también excelentes y deliciosas – sin contar que estas son mis favoritas.

Si elige servir con fruta fresca, puede batir crema fresca y servirla encima o a un costado.

Otra opción, si no desea batir a lo loco, es comprar creme fraiche o queso mascarpone. Servir con una cucharada será suficiente.

Para darle un toque más sofisticado, espolvoree delicadamente azúcar impalpable encima y alrededor del plato.

Coloque unas hojitas de menta con la fruta que sirva.

También, en lugar de servir fruta fresca, puede servir fruta seca cocinada en almíbar liviano.

Los waffles pueden ser fácilmente transformados en un postre único para una cena; simplemente cocine la fruta con la que los servirá y si lo desea en lugar de crema sírvalos con helado de vainilla o chocolate caliente derretido (pedacitos de chocolate semidulce con media barrita de mantequilla) sobre fuego bien bajo, revolviendo con cuchara de madera constantemente.

Para la fruta, combínela con un poco de azúcar (dependiendo de lo dulce que sea la fruta que use) y cualquier especia, en una bolsa fuerte hermética y cocínela en agua caliente, pero no hirviendo.

Los resultados son increíbles, es una manera de preservar la fruta y los sabores.

Es como una infusión al vapor de los sabores preservando la textura de la fruta e intensificando los sabores. Puede usar duraznos, nectarinas embebidas en un poco de vino blanco tipo Riesling y especias como canela y si tuviera, geranios.

Sirva con crema batida, helado de crema, vainilla o dulce de leche.

‘Waffles’ a toda hora

Rinde 16 porciones

  • 1 paquete de levadura seca activa
  • 2 tazas de leche
  • 1/2 barrita de mantequilla, derretida
  • 1 cdta. de sal marina o tipo Kosher
  • 1 cdta. de azúcar
  • 2 tazas de harina común
  • 2 huevos
  • 1/4 cdta. de bicarbonato de soda

Coloque media taza de agua cálida en un bol y espolvoree dentro la levadura.

Cuando se disuelva, mezcle la leche, mantequilla, sal, el azúcar, la harina y los huevos.

Bata hasta que todo esté incorporado.

Cubra el bol con un plástico y coloque en la heladera por la noche.

Antes de comenzar a cocinar los waffles, agregue el bicarbonato de soda a la mezcla.

La mezcla se desinflará y se tornará muy finita.

Cocine los waffles de acuerdo a las instrucciones de su plancha de waffles.

Consejo: Asegúrese de verter la mezcla en el medio de la plancha para que la mezcla se esparsa de forma uniforme.

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