Viernes, 23 de febrero del 2007

Detrás de la simplicidad de las albóndigas, se esconde un problema conceptual, casi cultural, largamente idealizado.

La asociación inmediata que uno hace con este plato es con la cocina italiana, salsa de tomate, y largas horas de paciencia de cocinado a fuego lento.

En general se asume esto porque es lo que en realidad sucede y porque así lo dictan las recetas.

Cuando uno habla de albóndigas, habla de tradición, cultura, y de familia; salen a relucir sus raíces con toda la intensidad y voluptuosidad que estas implican.

Pero esto no significa que no exista un atajo para tanta situación ritualística. Las albóndigas del siglo XXI, las que se preparan en media hora, tienen menos grasa y aún preservan todo su sabor, son todo un hecho, una realidad inequívoca y deliciosa para cualquier día de la semana.

El gran problema en las albóndigas es la carne. Muchas recetas, y la gran mayoría de los restaurantes, combinan principalmente carne de res con carne de cerdo, y otras veces también incluyen carne de ternera. La carne de cerdo le da un toque de sabor muy especial, particularmente si este proviene del chorizo o la salchicha las cuales tienen un contenido más alto de grasa.

De aquí, la creencia popular que el sabor de las albóndigas debe provenir de la carne o todo está perdido. Sin embargo, para todos los que deseen reducir el consumo de carnes rojas, o reducir el consumo de grasa y colesterol, la alternativa más sana es la carne de pavo. Y aunque se le haga imposible congeniar la imagen de unas albóndigas con carne de pavo, bajas en grasa, fáciles de hacer y riquísimas, siga leyendo, porque comenzará a descubrir las albóndigas del nuevo siglo.

Sin embargo, al usar carne de pavo, tenga en cuenta que necesitará jugar más con el uso de especias y sazones para resaltar y reavivar más los sabores del conjunto de ingredientes; entre ellos, el ajo, perejil, orégano, y albahaca seca, entre otras hierbas.

Además de las tradicionales hierbas italianas ya archiconocidas, pruebe con otras especias que tenga en la alacena, como el pimentón dulce y el cilantro. Así, le agregará un toque cultural diferente y ampliará el campo gustativo. No se olvide de usar huevo y pan remojado en leche. Estos dos elementos, además de sabor, le dan consistencia y uniformidad a las albóndigas. (Para reducir el contenido calórico, sólo use la clara y no el huevo entero).

Mi preferencia es usar pan integral en leche orgánica descremada

Todos sabemos que unas de las cosas que hace que las albóndigas sean tan ricas en sabor, con lindo color, pero también ricas en grasas, es que durante el proceso de cocción se las sofríe antes de cocerlas a fuego lento en la salsa.

Aquí, las hornearemos. Pero para acelerar el proceso de cocción, y para lograr un atractivo color dorado rocíelas con un poco de aceite. Luego, hornéelas por 15 minutos antes de agregarlas a la salsa ya preparada.

Con respecto a la salsa, manténgala simple y a su gusto. Si desea una ayudita, elija tomates aplastados en lata, cebolla picada, albahaca fresca, ajo, perejil, hierbas secas italianas y vinagre balsámico de Módena. Como verá, aquí tiene toda la oportunidad para poner en juego su creatividad e innovación culinaria. Por último, mientras las albóndigas están terminando de cocinarse en la salsa, cocine los espagueti o fettuccine.

Ahora, las albóndigas dejan de ser un tabú tradicional por falta de tiempo para pasar a ser parte de su menú diario semanal.

Cena rápida de espagueti y albóndigas

Sirve 6

  • Aceite de oliva para rociar las albóndigas
  • 1 rodaja de pan integral
  • 1 manojo de perejil tipo italiano picado fresco
  • 1/2 cdta. sal
  • 1/2 cdta. pimienta negra recién molida
  • 4 dientes de ajo
  • 1 cdta. de orégano seco
  • 1/2 cdta. de albahaca seca
  • 1/2 cdta. de pimentón dulce
  • 1/2 cdta. de cilantro seco
  • 1 huevo entero (o la clara)
  • 1 1/4- 1/2 libra de pavo magro picado

Para la salsa de tomates:

  • 1 lata de 28 oz. de tomates aplastados
  • Puré de tomates (opcional)
  • 1/2 cdta. de pimienta negra recién molida
  • 1 cdta. de albahaca seca
  • 1 cdta. de orégano seco
  • 2 cdas. de vinagre balsámico de Módena
  • Sal marina o Kosher
  • 1 libra de ‘spaghetti’ o ‘fettuccine’ fresco o seco

Precaliente el horno a 400°F.

En una bandeja para horno, coloque papel aluminio y cúbrala ligeramente con aceite de oliva.

En un bol, combine el pan, perejil, sal, pimienta, ajo, orégano, albahaca y pimentón.

Agregue la carne y el huevo, mezclando con sus manos hasta que todo esté muy bien combinado.

Forme bolitas de 1 pulgada y prepárelas en la bandeja.

Rocíelas con aceite de oliva. Hornee por 15 minutos.

Mientras tanto, prepare la salsa en una olla a fuego lento combinando los tomates y el resto de los ingredientes.

Cubra hasta que las albóndigas estén listas.

Prepare el agua para la pasta. Coloque sal y deje hervir.

Una vez que las albóndigas estén listas, colóquelas en la salsa, cubra y cocine a fuego lento por unos 5 minutos más.

Mientras tanto, cocine la pasta de acuerdo con las instrucciones del paquete.

Una vez que la pasta esté lista, pase por un colador y sirva caliente con la salsa y algunas albóndigas encima y queso fresco rallado.

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