Viernes, 1 de diciembre del 2006

De las bebidas más tradicionales que conquistan cualquier hora del día, ya sean calientes o heladas, el café lo abarca todo y conquista todas las culturas.

Todo inicio tiene una leyenda y el origen del café no ha sido una excepción. Una leyenda, conocida por musulmanes y cristianos, habla de que en una ocasión en que el Profeta estaba enfermo, el ángel Gabriel le devolvió la salud y la fuerza viril, ofreciéndole una bebida negra como la gran Piedra Negra que hay en La Meca.

Como esta leyenda corren otras muchas que subrayan la importancia que se le ha atribuido al café a lo largo de la historia humana.

El café se empezó a consumir en Abisinia, donde crecía en forma silvestre su modalidad llamada arábica. De Etiopía pasó a Arabia y a la India, probablemente a través de peregrinos musulmanes que viajaban a La Meca, ya que las rutas de peregrinación fueron al mismo tiempo, durante siglos, grandes rutas comerciales.

Pero los grandes propagadores del café fueron los holandeses, que explotaron grandes plantaciones del mismo en sus colonias de Ceilán e Indonesia.

El café creció conmigo. Mi experiencia con éste siempre fue más allá de un café con leche, cortadito o un espresso. Lo probé y sigo probando en casi en todo lo que se me presente, inclusive en tragos. Su sabor particularmente semiamargo es el agregado ideal para cocteles, pasteles, helados y galletas.

Particularmente, adoro todas las formas de uilizarlo pero tengo que confesar que me siento especialmente inclinada por los postres fríos. Además, estos son muy fáciles de hacer y son ideales para servir en la temporada de fiestas, en especial con temperaturas templadas como las que se disfrutan en la Florida.

Los helados de crema o de agua, acompañan cualquier comida u ocasión en toda época del año. Si desea sorprender y asombrar a sus invitados, anímese haciendo el helado en casa.

Una porción del helado de crema de café de la receta presentada aquí, con o sin la salsa de caramelo, y no se habrá arrepentido de haber invertido el tiempo en hacerlo.

Si usted ha hecho helado antes, sabrá que el combo usual es la utilización de huevos, crema, leche y azúcar. En el caso de este helado de café necesitará un toque de café instantáneo en polvo junto con una pizca de vainilla.

Luego la mezcla de todos estos ingredientes estará lista para ser batida. Si usted no tuviera una máquina para hacer helado, esta receta le servirá de inspiración para comprarse una. Las encontrará en cualquier tienda especializada de elementos de cocina o bien en la Internet a precios muy moderados.

Como parte también de la familia de los helados, se encuentra la granita. La granita es un sorbete de origen italiano compuesto por una mezcla suave y congelada de frutas, agua y azúcar.

Durante el proceso de congelación, los ingredientes son permanentemente mezclados y prensados, lo que resulta en la formación de pequeños cristales que brindan una textura muy agradable.

Tradicionalmente, la granita es elaborada a partir de frutas, sin embargo, algunas variantes incluyen también el uso del café. Los italianos se destacan en la fabricación de la granita.

Para una versión exquisita de Granita di Caffe, les recomiendo que le den una mirada al libro The Joy of Coffee. Su receta tiende a ser la más auténtica porque su interpretación de la granita está basada en la versión servida en el Tazza D’Oro, el espresso bar más famoso de Roma.

En su versión, se congela café dulce en una sartén poco profunda y cuando la mezcla comienza a asentarse, debe ir varias veces al congelador para remover la mezcla helada con un tenedor. Como verá, no es nada complicado.

La granita luego es servida en copas, tipo martini si lo desea, con crema batida encima. Esto se puede considerar postre y café todo en uno.

Hablando de postres italianos fríos hechos con café, ¿quién no escuchó hablar, probó y enloqueció con el conocido tiramisú? Este postre es una especialidad veneciana y es otro de mis favoritos.

La palabra tiramisú proviene del italiano y significa, metafóricamente, levántame el ánimo, y es ciertamente lo que este postre hará, levantarle el espíritu en tan sólo el primer bocado.

Tradicionalmente, el tiramisú se hace en un molde grande con bizcochos de vainilla remojados en café, o bizcochuelo, con queso mascarpone dulce. Para armar este postre de manera individual, simplemente prepare y arme los mismos ingredientes en moldecitos individuales de media taza.

Estos postres pueden hacerse por adelantado y servirse en cualquier estación del año; el café es un ingrediente que es atemporal y universal. Para acompañar, elija fruta fresca, crema batida o bien prepare su salsa de chocolate favorita.

Helado de café con salsa de caramelo

  • Rinde 1 1/2 pintas
  • 2/3 taza de azúcar
  • 4 yemas de huevo
  • Pizca de sal
  • 1 1/3 taza de crema para batir
  • 1 taza de leche entera
  • 3 cdas. de café instantáneo en polvo
  • 1/2 cdta. de esencia de vainilla

Bata el azúcar, las yemas y la sal en un bol a prueba de temperaturas altas hasta que estén bien combinados. Coloque a un costado.

Combine la crema con la leche en una olla a fuego medio. Caliente hasta que se formen pequeñas burbujitas alrededor. Inmediatamente agregue el café y bata hasta que se haya disuelto completamente. Saque la olla del fuego. Bata gradualmente la crema caliente en las yemas. Vuelva a colocar la mezcla en la olla sobre fuego bajo y revuelva permanentemente hasta que la mezcla cubra la parte posterior de la cuchara (unos 5 minutos).

Agregue la vainilla. Coloque la natilla en un bol y éste sobre uno más grande lleno de hielo. Coloque en la heladera hasta que se enfríe revolviendo de vez en cuando por una hora. Coloque la mezcla enfriada en la máquina de hacer helado y procese de acuerdo a las instrucciones del uso. Empaque el helado en un contenedor y congélelo hasta que sea el momento de servir. Si el helado llegara a estar demasiado congelado, páselo del congelador a la heladera 15 minutos antes para que se ablande.

Sirva con la salsa de caramelo y café.

Salsa de caramelo y café

  • 1 1/2 cdas. de café instantáneo en polvo
  • 1/4 taza agua caliente
  • 2 cdtas. de esencia de vainilla
  • 1 taza de crema para batir
  • 3/4 taza de almíbar de maíz ‘light’
  • 1/2 taza de azúcar ‘light’ morena
  • 1/2 taza de azúcar
  • 6 cdas. de mantequilla sin sal, cortada en pedacitos pequeños

Disuelva el café con el agua caliente. Mezcle la vainilla. Luego la crema, el almíbar y las dos azúcares sobre fuego medio. Deje hervir. Revuelva por 10 minutos. Saque del fuego y agregue el café, la mezcla con la vainilla, y mantequilla. Deje que la salsa se enfríe a temperatura ambiente y cúbrala con una lámina plástica sobre la superficie. Una vez enfriada colóquela en la heladera. Para servir, caliente sobre fuego lento, revolviendo, hasta que esté apenas caliente.

Rinde dos tazas.

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