Viernes, 21 de julio del 2006

Entre las cosas que se cocinan en contadísimos minutos, los huevos revueltos se ubican en la lista de los cinco primeros. Ya sea que los incorpore como parte de su desayuno, almuerzo o cena, estos huevos son bien fáciles de hacer y ni qué hablar de la rapidez con la que se cocinan.

Unos huevos pueden salvarle el día, no sólo ahorrándole tiempo pero también entregándole una lista completa de nutrientes. Simplemente, bata, mezcle, condimente, agregue lo que desee y en un pedir de boca tendrá un plato completo.

El éxito en la cocina va acompañado no sólo por la calidad y frescura de los ingredientes, sino por el método de cocción que use, lo cual influenciará en el resultado final.

¿Qué cree que sucedería si cocinara los huevos revueltos sobre fuego bien lento? La respuesta, un resultado increíblemente cremoso.

Si desacelera un poco el proceso de cocción, puede transformar los huevos revueltos en algo sencillamente espectacular: cocinados lentamente, revolviendo constantemente, los huevos revueltos pueden pasar a ser un plato que es lo suficientemente cremoso, rico y suntuoso como para ser servido como entrada de una cena elegante.

Pruébelo una vez, y nunca más volverá a hacer huevos revueltos a las carreras. De hecho, pruébelo dos veces, y nunca más volverá a inquietarse cuando tenga que preparar un brunch.

El truco para la mágica transformación es tan simple como reducir la intensidad del fuego y armarse de un poquito de paciencia para revolver constantemente hasta que estén totalmente cocinados.

Es simplemente química: los huevos batidos reaccionan diferente a distintas temperaturas. Cocinados a altas temperaturas los vínculos de proteína se tensan rápidamente, extrayendo toda la humedad de los huevos a medida que estos se cocinan. Esto le dará como resultado huevos revueltos con una cuajada más larga, seca y dura.

Pero a una temperatura más suave, los lazos proteínicos se mantienen más relajados, resultando en una cuajada cremosa y de textura pequeña.

Pecaré de reiterativa, pero hablar de calidad y frescura de los ingredientes es clave. Es muy importante que los huevos que use sean lo más frescos posible. Los orgánicos están ahora al alcance de todos, y si consiguiera en algún mercado de frutas y vegetales los huevos de araucana, no se arrepentirá. Estos se reconocen por su cáscara azulada y su sabor es más allá de lo que hasta ahora tenía conocido como huevo.

Los huevos que use pueden estar a temperatura ambiente o fríos, directamente de la heladera. Pero, estos últimos reaccionarán al fuego de manera más lenta que los otros. Dependiendo de la temperatura de su sartén, los huevos revueltos a fuego lento llevan un tiempo de cocción entre 10 y 25 minutos.

Una de las cosas más importantes a tener en cuenta es que los huevos no se calienten demasiado. Para evitar esto, muchos profesionales de la cocina prefieren agregar un poquito de mantequilla fría al tiempo que revuelven los huevos. La mantequilla le agrega cuerpo, al tiempo que evita que los huevos se calienten demasiado, logrando una textura más cremosa y homogénea.

Pruebe con diferentes ingredientes, desde hierbas frescas, bottarga (caviar de atún curado en sal marina), o algo más extravagante como las trufas, con un toque de crema agregado a los huevos antes de cocinarlos.

La belleza de los huevos revueltos a fuego lento es que no necesitan de ingredientes complicados para lograr un plato opulento.

Huevos revueltos de cocción lenta con ‘prosciutto’

Rinde 4 porciones

  • 4 rodajas de pan de campo blanco, de 1/2 pulgada de ancho
  • 1 cda. de aceite de oliva, extra virgen
  • 1 diente de ajo, cortado por la mitad
  • 6 huevos frescos, orgánicos, a temperatura ambiente
  • 2 cdas. de mantequilla (1 cda. debe estar cortada en pedacitos)
  • 1/4 cdta. de sal marina o kosher
  • Una pizca de pimienta blanca
  • 4 lonjas de prosciutto de Parma

Con la ayuda de un cepillo, pase aceite de oliva por las rodajas de pan.

Tueste el pan sobre una sartén a fuego medio de ambos lados hasta que se doren bien, unos 5 a 6 minutos.

Luego, frote las rodajas de pan con el ajo cortado y coloque a un lado.

En un bol, bata los huevos y agregue la cucharada de mantequilla cortada en pedacitos, la sal y pimienta.

En la sartén que usó para el pan, derrita la otra cucharada de mantequilla a fuego lento. Agregue los huevos y cocínelos revolviendo sin parar hasta que comiencen a unificarse en el fondo.

Continúe hasta lograr una textura cremosa, y de cuajada pequeña parecida a la del queso cottage. Luego de 8-15 minutos, verá que los huevos comienzan a espesarse y a perder brillo, pero aún no están listos.

Sáquelos del fuego y revuelva por alrededor de un minuto para que se terminen de cocinar. Deben estar bien cremosos con cuajada muy pequeña.

Divida los huevos sobre cada rodaja de pan tostado. Encima, coloque una lonja de prosciutto y sirva.

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