Viernes, 28 de abril del 2006

Nunca hubiera pensado que mi membresía con Greenpeace me llevaría a indagar la cantidad de mercurio que podría tener en la sangre y a investigar realmente cómo llegamos a ingerir este metal y las consecuencias nocivas para la salud cuando creemos que hacemos todo lo viable a diario para llevar una vida lo más saludable posible.

La lista de síntomas me atormentó: fatiga, hormigueo en los miembros, falta de concentración, problemas en el habla, dificultad al caminar, dificultades cardíacas y defectos cerebrales en el feto, son sólo algunos de los efectos nocivos derivados de la exposición al mercurio.

En los niños, los problemas de desarrollo pueden también incluir dificultades en el aprendizaje y en la concentración. Los bebés nacidos de madres con elevados niveles de mercurio en la sangre pueden nacer con problemas neurológicos.

Para darle una idea del riesgo, Environmental Protection Agency (EPA, según sus siglas en inglés) ha indicado que aún los bajos contenidos de metilmecurio pueden afectar negativamente la salud de un recién nacido.

La fuente de exposición más significativa al metilmercurio es la dieta, particularmente aquella a base de pescados.

Para dejar toda duda de lado, el metilmercurio es una sustancia altamente tóxica a la que se está expuesto, principalmente por la dieta (en particular el pescado), y a los vapores de mercurio elemental por las amalgamas dentales.

Puede haber otras contribuciones considerables a la ingesta de mercurio total vía aire y agua. Asimismo, el uso personal de cremas y jabones para aclarar la piel, el uso del mercurio para usos religiosos, ciertas vacunas con este componente, la presencia en hogares y lugares de trabajo, pueden aumentar sustancialmente la exposición humana. Por ejemplo, ha habido incrementos en los niveles de mercurio en el aire de los hogares por filtraciones de mercurio de medidores de gas viejos, así como otros derrames. Además, se han observado niveles elevados de mercurio en ambientes de trabajo como, por ejemplo, minas de mercurio, fábricas de termómetros, refinerías, clínicas dentales, y en la minería y elaboración de oro extraído con mercurio.

Hoy en día, los impactos del mercurio relacionados con la contaminación local, la exposición en el trabajo, ciertas prácticas culturales y rituales y algunos medicamentos tradicionales pueden variar considerablemente de uno a otro país o región, y son notables en algunas regiones.

Aunque es bien sabido que el mercurio y sus compuestos son sustancias sumamente tóxicas, los efectos potenciales deben ser detenidamente estudiados .

Las investigaciones de la última década muestran que los efectos tóxicos pueden generarse a concentraciones más bajas, y que podrían afectar a más personas a nivel mundial de lo que se creía.

El metilmercurio es un neurotóxico muy bien documentado, que puede provocar efectos perjudiciales particularmente en el cerebro en formación del feto. Este compuesto traspasa con facilidad la placenta hasta llegar al cerebro del feto en desarrollo. Por eso es muy preocupante la exposición durante el embarazo.

Para saber el grado de toxicidad, se analiza un mechón de cabello, ya que es allí donde el metilmercurio se aloja principalmente. Este químico es tan tóxico que no puede ser eliminado durante la cocción del pescado.

Para más información sobre cómo hacerse el estudio de mercurio vaya a greenpeace.org; o para aprender más sobre el mercurio, la polución del aire, y notificaciones sobre las especies marítimas contaminadas visite sierraclub.org/mercury.

Ensalada de ‘king crab’, avocado, ‘creme fraiche’ y comino

Rinde 4 porciones

  • 2 avocados maduros, tipo Haas
  • 1/2 libra de carne fresca de cangrejo ‘king’, limpia
  • 1/4 taza de apio en cuadritos
  • 1/4 taza de cebollita verde picada
  • 2 cdas. de jugo fresco de limón verde, y 2 cdtas. extra para rociar encima de las rodajas de los avocados
  • 2 cdas. de creme fraiche (ver nota abajo)
  • 1 1/4 cdtas. de comino en polvo
  • 3/4 cdta. de sal Kosher
  • 1/4 cdta. de pimienta roja molida
  • 1 cda. de perejil fresco tipo italiano picado

Corte uno de los avocados por la mitad, a lo largo y sáquele la semilla.

Con un cuchillo afilado, remueva la pulpa de ambas mitades y córtela en pequeños daditos.

Coloque el avocado cortadito en un bol no reactivo. Guarde el otro sin cortar para más tarde. Agregue el cangrejo, apio y la cebolla. Agregue dos cucharadas de jugo de limón verde, creme fraiche, comino, sal y la pimienta roja. Mezcle. Antes de servir, corte la pulpa del otro avocado en rodajas finas. Coloque 4 ó 5 rodajas en sentido circular sobre cada plato. Rocíelas con un poco de jugo de limón verde. Divida la ensalada de cangrejo en cuatro porciones y coloque una porción por plato. Esparza perejil picado encima como guarnición.

Esta ensalada puede ser preparada dos horas antes. Cúbrala y colóquela en la heladera. Saque 30 minutos antes de servir.

*Si no consiguiera creme fraiche en el supermercado, mezcle una taza de crema para batir con 1/3 taza de crema agria.

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