Una de las mejores maneras de eliminar el estrés durante la temporada de fiestas es simplificar (las cosas) y reducir la velocidad del ritmo habitual; en otras palabras, no volverse loco.

El tiempo de fiestas tiende a ser una época que dicen debe ser de regocijo y celebración. No tengo nada en contra, por el contrario, tan sólo observo qué tanto o qué tan poco realmente terminamos en el regocijo y la celebración. Es como si hubiera una falta general de relajación y de “espíritu” en esta época del año.

Por eso he declarado en mi calendario que también es la temporada de distenderse.

De pequeña, lo que menos se hacían problemas en casa era por el menú, era realmente una mesa de Bacchus. Aunque éramos un montón, el menú era la última de las preocupaciones en casa, eso siempre estuvo “bajo control”. Lo que más afectaba a la familia era el tema de las relaciones en sí, el conflicto de “tener” que verse las caras para ésa época del año, algo que había que hacer como por obligación, algo que tal vez no es na

da nuevo para muchos. Llenaba de estrés y nerviosismo a las reuniones que se suponían tenían que ser festivas.

Sin embargo, algo que aprendí de pequeña es que siempre se tiene la opción de elegir. Y las fiestas nos dan la opción; elegir ser felices, compasivos, dar y compartir, disfrutar y hacerlo en armonía y paz. O elegir los opuestos.

Para contribuir al bienestar general el tema del menú tiene mucho que ver: planifique, simplifique, disfrute.
Elija bocaditos simples y frescos para entretener el paladar, un plato principal sustancioso, bebidas que acompañen y un buen broche de oro, es decir, un postre inolvidable.

Como plato principal, se me da por pensar en comida confort y cálida. En este tema las discrepancias son muchas, ya que cada persona tendrá su interpretación propia de comida confort, es decir, ¿qué es lo primero, o el primer plato que se le viene a la cabeza cuando piensa en comida confort?

Puede ser desde un Rice Krispy Treat, pasando por un brownie recién salido del horno con una suculenta cucharada de helado de vainilla encima con un vaso de leche, o bien (como lo es para mí) un plato de guiso o estofado cocinado como dicta la tradición: despacio y a fuego bien lento.

Además de que una vez que el guiso está en proceso de cocción, el gran bono es que no le dolerá en el bolsillo a la hora de comprar los ingredientes. Por otro lado, es bien sustancioso y muy rendidor.

Si no se siente con la confianza suficiente para hacer un estofado, ponga ése pensamiento de lado. Los estofados no sólo son a prueba de los falta de experiencia, sino que además hará que se lleve todos los lauros de la noche.

Estofado para celebrar

Ingredientes:

Rinde 6 porciones

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  • 1/4 taza azúcar morena fina
  • 1 cda. pimentón dulce
  • 1 cda. ‘curry’ en polvo
  • 2 cdta. comino
  • 2 cdta. pimienta negra
  • 2 cdta. sal
  • 1 cdta. mostaza
  • 4 a 4 1/4 libras de costillas, cortadas en pedazos de 4 pulgadas
  • 3 cdas. aceite oliva extra virgen
  • 2 cdtas. pasta tomate
  • 4 puerros (partes blancas), en rebanadas
  • 4 zanahorias cortadas
  • 3 palitos apio, cortados
  • 2 hojas laurel
  • 1/4 taza ajo picado
  • 2 tazas caldo carne
  • Dos botellas de cerveza fuerte de 12 onzas c/u
  • Dos latas de 14 onzas tomates en lata, picados
  • 5 1/2 cdas. cacao amargo en polvo

En un bol pequeño mezcle el azúcar con todas las especias incluyendo la mostaza.
Seque las costillas de carne con papel toalla.

Frote la mezcla de especias por las costillas y ponga en la heladera por una hora, sin cubrir.
Precaliente el horno a 375ºF.

En una olla para horno (tipo Dutch) ya caliente, coloque el aceite de oliva y vaya agregando las costillas de a poco. Agregue la pasta de tomate.

Saque las costillas una vez que hayan logrado lindo color y colóquelas en un plato aparte.

En la misma olla, agregue el puerro, la zanahoria, el apio y laurel.

Cocine por unos tres minutos o hasta que los vegetales estén tiernos.

Agregue el ajo picado Cocine por un minuto.

Luego, agregue el caldo de carne, la cerveza, los tomates y el cacao en polvo. Revuelva bien.

Deje que la salsa rompa en hervor sin cubrirla.

Coloque las costillas de carne en la salsa.

Cubra la olla con papel aluminio, y encima la tapa de la olla.

Con cuidado, coloque la olla en el estante del medio del horno.

Deje cocinar sin perturbar por unas 2 1/2 horas, para lograr que los sabores se intensifiquen y la carne se cocine al punto máximo de tierna.

Para saber si la carne está lista, luego de 2 1/2 horas de cocción, simplemente inserte un cuchillito en ésta y si estuviera lista se despegará del hueso sin resistencia.

Saque del horno con cuidado.

Remueva las hojas de laurel de la salsa y remueva el exceso de grasa de la superficie.

Si desea acompañarlo con una textura suave y blanda, sirva con un puré de chirivía.

Sirva con perejil picado fresco encima.

Acompañe con vinos como Malbec o Syrah.

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One Response to “Celebre estas fiestas a puro estofado”

  1. Ayer fuí en busca de una cacerola de hierro fundido con enamel, tipo Le Creuset. En realidad pensaba comprar una Le Creuset. Pero hoy día, no es necesario atenerse a las marcas. Le Creuset significa marca y tradición, es pionera casi en cacerolas de hierro fundido con enamel. Sin embargo, con tantas líneas culinarias en el mercado y chefs vendiendo su nombre en los productos, hay más de una marca de calidad para elegir y sin dejar la billetera en el intento.
    La linda sorpresa fue que encontre una hermosa olla de hierro fundido color bourdeaux, en enamel, del chef Wolfang Puck por sólo $29.99. ¡Toda una ganga!
    La estrenaré con un delicioso ‘Bouef Bourguinon’ o estofado de carne al vino.

    Buon Appetito! : )

    Fernanda

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