Si tuviera que elegir entre mis postres de natillas favoritos —crème brulée, flan y panna cotta, creo que no podría resistirle a la panna cotta. Cada una de ellas llega con nacionalidades diferentes: Francia, España e Italia, respectivamente.

Además, cada una tiene métodos de preparación, cocción y elementos diferentes.

Lo que completa la lista es que la panna cotta, por ser una natilla, es increíblemente fácil y rápida de preparar, dejando de lado que es un manjar de los dioses.

La primera vez que la probé fue en un cafecito en Londres. No tenía idea de lo que estaba comiendo, sólo sé que al primer bocado sentí un encantamiento absoluto.

Todos los días que pasé en Londres, comía panna cotta.

A mi regreso, estaba decidida a reproducirla creyendo tal vez que sería un proyecto inalcanzable de horas.
La panna cotta lo tiene todo: al enterarme de lo fácil que era su preparación, pensé que era un chiste de la química culinaria.

Además, con su look engaña, ya que es lo menos sofisticado de la especie: super sencillo y discreto. Aunque arrasa en el concurso de paladares.

La panna cotta es tan sencilla que puede ser preparada por niños pequeños.

Su acompañante ideal, puede ser una porción generosa de arándanos, fresas o bayas. Si quiere dar un pasito extra en la presentación y en el toque de sabor, haga una reducción de un vino rojo fuerte como un Chianti o Malbec que no use, para lograr una salsita y sírvala encima o como base en el plato de la panna cotta.

No sólo será un postre de destaque visual, sino que los sabores se complementarán y exaltarán mutuamente.

‘Panna Cotta’ dos versiones

Ingredientes:

Rinde 8

  • 4 tazas crema espesa
  • 1/2 taza de azúcar
  • 1 vaina de vainilla, cortada a lo largo (o 2 cdtas. extracto vainilla)
  • 2 sobrecitos gelatina en polvo
  • 6 cdas. agua fría
  • 8 ramekins, tacitas, o copas, pasadas por mantequilla

En una olla, caliente la crema —no deje que hierva— y agregue el azúcar, revuelva, deje que se disuelva, agregue las semillitas de vainilla. Cubra y deje que la infusión haga lo suyo mientras prepara la gelatina. Sobre el agua fría, espolvoree la gelatina en polvo. (No la eche toda de golpe o los gránulos del medio no se disolverán).

Déjela estar unos 5-10 minutos. Luego, mézclela con la crema caliente. Revuelva bien.

Divida la mezcla en los ramekins, tazas o copas y coloque a enfriar en la heladera para que se asiente —unas dos horas, mínimo.

Sirva con hojas frescas de menta, arándanos azules, y si lo desea una reducción de Chianti como salsa.
Si desea hacerla de chocolate, agregue —antes de la gelatina, 3 1/2 oz. chocolate amargo en trozos.

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