El lugar de residencia, las culturas heredadas, las influencias y presiones externas, son todos factores importantes que impactan la cintura de los niños, según un reporte sobre las opciones para combatir la obesidad infantil.
La construcción de pistas sencillas para bicicletas, la promoción de tiendas de comestibles más sanos y hasta el establecimiento de controversiales impuestos a comida chatarra, figuran entre las alternativas aconsejadas para combatirla.
La ingestión de una zanahoria o un doughnut es a final de cuentas una decisión de los padres, pero el nuevo reporte del prestigioso Instituto Estadounidense de Medicina dice que el ambiente local también influye enormemente en dichas decisiones, y apremia a los gobiernos de ciudades y condados a facilitar más a las familias la adopción de determinaciones más sanas.
Pero tampoco hay que echarle toda la culpa al lugar de residencia.
Miremos un poco también qué hay en casa para comer.
Según el reporte, dos terceras partes de los estadounidenses tienen sobrepeso o sufren de obesidad, y la obesidad infantil se ha triplicado en las últimas tres décadas.
Casi el 18 por ciento de los adolescentes son ahora obesos, y a los médicos ahora les preocupa que los estadounidenses estén criando generaciones que podrían ya no sobrevivir a sus padres. Y más aún, eduquen en los mismos errores a las generaciones venideras.
El tema es que cuando se habla de reducir la obesidad, muchos creen que es un tema imposible de alcanzar. Sin embargo, la lista se reduce a tener más actividad y comer más frutas y vegetales en lugar de comida grasosa y antojitos cargados de azúcar y calorías que no aportan nutrientes. Lo otro es que se necesita un cambio comunitario para lo cual, muchos son los que se han planteado que si no sacan el puestito chatarra de enfrente, la tentación es grande y no pueden darle la espalda al diablo.
Para lograr un cambio comunitario, el reporte ofrece un menú de sugerencias sobre cómo algunas comunidades están haciendo que estas funcionen.
Por ejemplo:
• Exigir a las cadenas de restaurantes que informen sobre la cantidad de calorías.
•Utilizar créditos fiscales u otros incentivos para atraer supermercados a barrios marginados; ofrecer subvenciones a tiendas pequeñas de comestibles para ayudarlas a tener productos más saludables; crear servicios especiales de transporte comunitario o rutas especiales de autobús para ayudar a los residentes a llegar a supermercados.
•Utilizar leyes de zonificación para restringir restaurantes de comida rápida, vehículos de venta de comida chatarra e incluso vallas publicitarias promoviendo comida basura cerca de escuelas y campos de juego.
•Considerar imponer un impuesto a la comida chatarra.

Ideas para bocaditos sanos
Para comenzar, puede congelar algunos bocaditos. A los chicos siempre les gusta el tema de bocaditos congelados.
Idea 1:
A los niños les encantan las bananas. Pélelas y colóqueles pedacitos de chocolate y nueces.
También, use uvas en palitos, tienen muchas vitaminas y fibra.
Idea 2:
Otros pueden ser duraznos y melocotones en rodajitas, con fresas y arándanos. Si estuviera en la casa, los puede colocar en la batidora, agregar yogur de fruta, leche y un poco de hielo para lograr un batido delicioso.
Idea 3:
Tener bocaditos sanos entre comidas los ayudará a comer menos comida chatarra y estar más alerta en el colegio.
Idea 4:
Reemplace los bocaditos chatarra por otros como frutas secas, galletas caseras de avena y pasas, yogures y barritas de queso. Pruebe con un ‘angel food cake’ con frutas frescas y salsa de fresas.

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