Viernes, 6 de enero del 2006

La temporada de fiestas es realmente festiva para los invitados al festín, pero para quien tiene que cocinar es sinónimo de mucho trabajo y horas de preparación.

Nadie espera una comida completa en momentos en que la cocina está siendo usada para el comienzo de las fiestas. Y el día después de una gran celebración, el menú del almuerzo y de la cena se limita al uso de los sobrantes para darle descanso a la cocina, al estómago y también al bolsillo.

Siempre escuchamos decir que después de las fiestas “comienza la dieta”. Pero para lograr uno de esos objetivos de año nuevo, bajar de peso, se necesita un poco más que fuerza de voluntad para evitar caer en la tentación de las golosinas y las “fórmulas mágicas”, que más que perder libras, le harán perder dinero.

No sucumba ante la avalancha de anuncios de productos dietéticos que prometen una solución definitiva, sin sacrificio o esfuerzo, en algunos casos, además de costosos también pueden ser una opción peligrosa para su salud.

Los expertos en salud coinciden en que la forma más segura, y efectiva, de bajar esas libritas extras que acumuló en las pasadas semanas, consiste en encontrar un balance entre los alimentos que se ingieren y la actividad física que se lleva a cabo.

Además, adelgazar a un ritmo de una o dos libras por semana es la mejor manera de perder peso, y no volver a recuperarlo, aseguran estos.

Manténgase alejado de los planes que aseguran que usted perderá peso aún cuando ingiera la cantidad que desee de sus comidas favoritas de alto contenido calórico. No existe tal cosa.

Elegir cuidadosamente cada alimento que consuma es clave para alcanzar la meta que se ha propuesto e incluir los alimentos buenos de cada grupo, supervisar las combinaciones y reducir las porciones podría ser una de las mejores recetas para reducir y evitar las calorías en exceso.

Luego que las fiestas hayan pasado es el momento ideal para que se concentre en lograr el peso deseado. Ya no existirán las distracciones y diferentes tentaciones a las que siempre uno tiende a ceder.

Si en su familia es la única persona con esta actitud mental, no se frustre. Haga platos que sean apetecibles para todos y a la vez los ayude a mantenerse en forma y saludables. Al final de cuentas, a nadie le viene mal estar en una dieta balanceada y nutritiva, en especial luego de días de festejo.

Los planes de adelgazamiento que le garantizan una pérdida de peso en corto tiempo, no sólo pueden crearle falsas expectativas, sino también problemas de salud a largo plazo.

Mantenga las cenas livianas y hágalas más informales, pero con un toque elegante y un pequeño giro en lo que conforman las tradiciones familiares.

Aquí encontrará un menú que puede preparar con tiempo y servirlo por la noche.

Para comenzar, hierva rápidamente unas judías verdes, y póngalas bajo el agua fría para evitar que se sigan cocinando. Cuando vaya a servir, acompáñelas con unos mariscos ya cocidos con un aderezo a base de limón.

Para el plato prinicipal, pruebe la receta a continuación de lasaña liviana a la francesa con queso Gruyere, espinaca y hongos. Arme la lasaña por la mañana, colóquela en la heladera y hornéela justo antes de cenar.

Este plato puede ser preparado hasta 12 horas antes, o congelado sin hornear. Si opta por hacer esto, use láminas de lasaña cocinada. La masa sin cocinar tiende a resecarse en el congelador.

Para el postre, no se complique. Lo mejor es lo fresco, de estación y sencillo. Por ejemplo, sirva piña en rodajas y fresas preparadas horas antes o bien el día anterior espolvoreadas con un poco de azúcar negra para que se maceren y larguen los jugos naturales. Acompañe la fruta con yogur helado de vainilla.

Y recuerde, ahora que volvió a su rutina, deje los excesos de lado y disfrute su tiempo fuera de la cocina.

Lasaña a la francesa

(para 6)

  • 2 cdas. de aceite de oliva
  • 3/4 libra de hongos blancos, cortados
  • 1/2 taza cebolla picada fina
  • 12 onzas de espinaca (congelada)
  • 3 tazas de leche descremada
  • 4 cdas. de mantequilla
  • 5 cdas. de harina
  • Sal y pimienta a gusto
  • Nuez moscada molida fresca
  • 4 onzas de jamón cortadito
  • 1/2 libra de Gruyere , rallado
  • 3/4 libra de láminas para lasaña, cocinadas o sin cocinar

En una sartén grande, caliente 1 cda. de aceite a fuego medio. Agregue los hongos hasta que tomen color y hayan largado la humedad. Páselos a un plato. En la misma sartén, caliente el resto del aceite a fuego medio. Agregue la cebolla y cocine por 3-4 minutos. Agregue la espinaca congelada y cubra la sartén. Luego de 2 minutos, revuélvala. Cubra y vuelva a repetir el proceso hasta que la espinaca se haya descongelado. Luego, deje cocinar hasta que la humedad de la espinaca se haya evaporado. Pasela a un plato.

Caliente la leche y colóquela a un costado.

En una sartén grande, derrita la mantequilla a fuego medio y agregue la harina. Cocine por 1 ó 2 miniutos, revolviendo constantemente. Agregue la leche, siga revolviendo hasta lograr una salsa bechamel. Sazone con sal, pimienta, y nuez moscada a gusto. Deje que hierva, baje el fuego y deje que se cocine por 10 minutos, revolviendo cada tanto. (La salsa debe cubrir la base de la cuchara. Si estuviera muy espesa, agregue más leche.) Agregue el jamón, saque del fuego y agregue 3/4 del queso rallado. Mezcle hasta que el queso se derrita y deje aparte.

Para armarla, en un molde de 9×13, coloque un poco de salsa. Cubra con una lámina de lasaña. Esparza el relleno, 1/3 de la salsa, agregue otra lámina, vierta la salsa restante sobre la misma y luego espolvoree el queso rallado. Para hornerla, precaliente el horno a 350°F. Hornéela sin cubrir hasta que el queso se dore, entre 35 y 45 min. (Si estuviera congelada, hornéela cubierta con papel aluminio por 45 min., destápela y siga cocinándola por otros 35 minutos o hasta que el queso esté dorado).

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