Cuando prepare su menú y necesite un toque de sencillez y a la vez de grandeza, piense en las lentejas.

Estas semillas han sido parte de la dieta de la humanidad desde hace más de 10.000 años.

Estas pequeñas semillas pertenecen a la familia de las legumbres con un sabor profundo a almendras.

Las legumbres pertenecen a la tercera familia más grande entre las plantas que dan flores (detrás de la orquídea y margarita), además de ocupar el segundo lugar en la dieta del hombre luego de las hierbas.

Las lentejas crecen en vainas —por eso son legumbres, una o dos semillitas en cada una.

Las cuatro legumbres principales conocidas por el Imperio Romano, sacaron sus nombres de las grandes familias como el frijol de Faba o fava, que proviene de Fabius; o la lenteja Lentulus; el guisante de Piso, y el garbanzo de Cícero. Las lentejas son tal vez las de más edad en cuanto a los miembros de este grupo se refiere.

Tal vez haya escuchado más de una vez referírseles como “la carne de la gente pobre”, debido a su alto valor nutricional de acuerdo al peso: son muy altas en fibra y poseen entre 20-35 por ciento de proteína.

Si consume lentejas, tendrá cubierta la cuota de fibra, hierro y proteína diaria.

Pero además de todo, son muy fáciles de preparar y realzan el sabor de los ingredientes con los que se las preparan.

Deliciosas en guisos, purés, sopas, ensaladas y guarniciones, estas semillitas mágicas son ideales en cualquier estación del año, y complementan cualquier estilo de cocina.

Son tan versátiles que en determinadas partes del mundo, como en países de oriente, la gente las sirve como un platillo para acompañar todas las comidas.

La verdad, no me molestaría tomarme la costumbre de hacer lo mismo. Las lentejas no faltan nunca en mi cocina y tengo una savory locura por ellas.

La planta de las lentejas se originó en el Cercano Oriente y fue una de las primeras cosechas que se cultivó.

Las semillas viajaron del Cercano al Medio Oriente, hacia Europa y Africa.

Un dato interesante: Hallaron puré de lentejas en una tumba en Tebas, Grecia, perteneciente a la Dinastía XII (1750 a.C.). En la Edad Media, en París y demás partes de Europa, los únicos vegetales que la gente pobre podía pagar eran los garbanzos, guisantes y lentejas. Pero durante el reinado de Luis XV la lentejas recibieron su redención. A su esposa, la Reina Marie se le acreditaba por la creación del plato de las pequeñitas lentejas francesas llamado lentilles a la reine (lentejas a la reina).

La llegada al Nuevo Mundo fue gracias a los Jesuitas. La primera cosecha aún existe al oeste de Canadá.

Las plantas de lentejas crecen hasta unas 20 pulgadas de alto, prefiriendo tierras arenosas y fácilmente se aguantan sequías.

Quién lo diría:  La planta de lentejas da hermosas flores blancas, lilas o azules unos 60 días luego de plantarla.

Dos versiones de lentejas

Ensalada de lentejas:

  • 1 1/2 tazas lentejas, remojadas la noche anterior y coladas
  • Aceite de oliva
  • 1 cebolla, pelada, partida en dos
  • 2 dientes ajo picaditos
  • 1 zanahoria, pelada
  • Agua o caldo de pollo orgánica bajo en sal
  • 1/4 taza aceite oliva
  • 3 cdas. vinagre rojo o balsámico
  • 4 oz. chorizo seco, cortadito, desgrasado en sartén
  • 1 ramo cebollita verde, cortadita
  • 1 cda. perejil picado (o cilantro si desea un toque diferente de sabor)

En una sartén caliente, agregue aceite y sofría la cebolla y el ajo. Agregue la zanahoria. Cubra con agua o caldo, deje que levante hervor. Baje el fuego y deje cocinar unos 20 minutos o hasta que las lentejas estén cocidas (blandas). Cuele y coloque las lentejas en un bol. Sazone con aceite de oliva, vinagre, sal y pimienta.

Espolvoree con perejil. Sirva.

Masoor Dhal (lentejas rojas)

  • 1 taza lentejas rojas, remojadas por 1/2 hora
  • 2 1/2 tazas agua
  • 1 cdta. chile en polvo
  • 2 cdtas. cilantro en polvo
  • 1/4 cdta. cúrcuma en polvo
  • 1/2 cdta. sal
  • 1 cda. perejil fresco picado
  • 4 tomates picados
  • 4 cdas. mantequilla o ‘ghee’
  • 1 cebolla, picada
  • 1 chile verde, por la mitad sin semillas, picado fino

Cuele las lentejas, póngalas en una olla con el agua. Cubra.

Deje que hierva. Baje el fuego.

Cocine sin revolver  por 15 minutos hasta que las lentejas estén cocidas.

Sin remover de la olla, pise las lentejas con un pasapuré. Agregue las especias, sazone con sal, agregue el perejil, el tomate, vuelva a cubrir y deje cocinar por otros 10 minutos.

Saque del fuego. En una olla sofría la cebolla con la mantequilla o ghee. Agregue a las lentejas.

Sirva en un molde de barro, si tuviera, y pan pita caliente. Espolvoree encima el chile verde picadito.

2 Responses to “Las lentejas, un plato milenario”

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