Los días fríos tienen algo de mágico, hay que reconocerlo.

Además de que me encanta sacar a relucir mi pijamita de lanilla, les puedo decir que en lo culinario, por ejemplo, el cuerpo asimila alimentos más calóricos en días fríos que en los días de calor cuando el cuerpo no necesita tanta energía. La naturaleza es sabia, por eso en verano instintivamente nos vamos a los menús más livianos y ensaladas.

Por eso, quería dedicarle esta columna a los fanáticos de los churros que no necesariamente como yo tienen que haber crecido con ellos. Todos aquellos que extrañan entrañablemente el sabor y aroma de los churritos recién hechos, en especial en esta época de temperaturas bajas del año.

Churros, churros con dulce de leche, con chocolate, y castañas tostadas bañadas en azúcar, se vendían a manos llenas en los días fríos por las calles porteñas, y también en bares al paso del transeúnte donde generalmente se servían acompañados por un tazón de chocolate caliente.

Claro que ésta no es una genialidad argentina ni mucho menos.

Con lo codiciado que es el churro, ya uno quisiera, pero todos debemos hacernos, y recordar, a la idea de que los churros nacieron en España.

De todas maneras, el churro tiene un valor y un sabor especial para el inmigrante.

No importa en la época en la que haya llegado a los Estados Unidos.

Famosos, amados, deseados y heredados en Latinoamérica, luego arribaron a los Estados Unidos, donde los pastelitos cupcakes tal vez no duren mucho en su reinado cuando el americano le tome el gusto a los churritos.

Los cupcakes estarán pensando que no tienen competencia, porque claro, con tanta crema decorativa, atención y color, ¡el flaco del churro no tiene ni pinta para competir!

Pero ábranse paso que las apariencias engañan porque quien haya probado un churro recién salido del momento de cocción —caliente, dulce, crocante por fuera y suave por dentro— sabrá que dejará todo para compartir un momento a solas con un churro y una taza de café con leche o una taza de chocolate caliente.

“¿Doughnuts calientes?”, preguntan otros.

Yo diría que en lugar de comparar se comieran un churro.

No hay nada como un churro recién hecho, y por sobre todo, hecho en casa.

Este es como el tema de las papas fritas.

En mi casa nos prohibían comer papas fritas afuera, pero cuidado, si se hacían en casa podíamos darnos la panzada porque en casa sabían cómo se hacían:

no se quemaba el aceite ni se rehusaba, se usaba aceite vegetal, y las papas salían sequitas sin aceite chorreando.

Eran crocantes y deliciosas. Claro, así ¿cómo me iban a gustar otras papitas?

Lo mismo pasa con los churros.

Muchos lugares también los venderán congelados con agregados indeseables para la salud.

Mi consejo: haga los suyos propios.

Son súper fáciles de hacer, es súper divertido al punto que hasta sus niños les pueden ayudar, y la calidad será indiscutible.

Además no necesita nada extraordinario para hacerlos y sus amigos y familia le construirán el cetro de los churros.

En lo personal, la pareja ideal de los churros pasa a ser el dulce de leche para untarlos, y beberlos con un cappuccino.

Otros tal vez los prefieran acompañar con un tazón de chocolate caliente.

Pero para saciar todos los gustos acompaño aquí todas las recetas.

Si desearan hacer su propio dulce de leche, tan solo compren una lata de leche condensada y cocínenla a baño María por unas dos horas.

¡Y calentemos el alma! (y también el estómago).

Churros caseros con chocolate (o dulce de leche)

Ingredientes:

  • Aceite vegetal para freír
  • 1 taza de agua
  • 4 onzas mantequilla
  • 1/4 cdta. sal Kosher
  • 1 taza harina común
  • 3 huevos
  • 1/4 taza azúcar
  • 1/4 cdta. canela
  • Dulce de leche o salsa de chocolate para untar

Prepare, en una olla profunda, 1 1/2 pulgadas de aceite a calentar que alcance los 360ºF.

Para la masa, caliente el agua, la mantequilla y agregue la sal en una sartén. Mezcle todo.

Agregue la harina. Mezcle vigorosamente sobre fuego lento hasta que la mezcla se torne una pelota —aprox. 1 minuto—saque del fuego.

Vaya agregando los huevos de a uno y batiendo bien en la mezcla.

Coloque la masa de los churros en una manga de pastelería con pico de estrella. Apriete para que salga una tira de unas cuatro pulgadas de largo. Coloque sobre una bandeja hasta hacer toda la masa.

Fría de tres a cuatro churros a la vez hasta que se tornen dorados, dándoles vuelta una vez -unos dos minutos por lado. Colóquelos sobre papel para que seque el exceso de aceite. Mezcle el azúcar con la canela en un bol y espárcelo sobre una bandeja. Haga rodar los churros sobre la mezcla de azúcar y canela.

Sirva inmediatamente con chocolate caliente, salsa de chocolate (para untar) o dulce de leche.

Sirve 6.

Salsa de chocolate

  • 4 onzas chocolate amargo, en pedazos
  • 6 onzas chocolate semiamargo, en pedazos
  • 1 1/2 cda. mantequilla a temp. ambiente en pedacitos
  • 3/4 taza crema

Coloque el chocolate sobre fuego bien lento, junto con la mantequilla.

Revuelva, cuando se comience a derretir mezcle bien.

Agregue la crema de a poco. Cocine a fuego bien lento, el chocolate nunca debe levantar hervor. El chocolate está listo una vez que esté derretido su textura sea consistente y brillosa.

Sirva inmediatamente con los churros.

Chocolate caliente

  • 4 onzas chocolate mexicano amargo, en pedacitos
  • 2 tazas leche crema batida (opcional), canela (opcional)

En una ollita, ponga la leche junto con el chocolate sobre fuego medio revolviendo constantemente hasta que el chocolate se disuelva en la leche.
Una vez derretido y bien mezclado, sirva en tazones con crema batida encima y canela espolvoreada (opcional).

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