Viernes, 23 de enero del 2009

No hay vuelta que darle. La mala fama que se han ganado las sobras de cualquier comida grandiosa se debe dar tal vez a la memoria que  guardan muchos a texturas recalentadas y resecas, o a sabores insípidos.

Ni los chicos de hoy quieren comerse las sobras del día anterior.

A mí me encantaba comer lo que quedaba del día anterior en casa; recuerdo que los sabores se asentaban aún más; las salsas, las carnes asadas, las pastas, sabían más reales y sabrosas al día siguiente que el día que se hacían.

No se inventaba nada súper creativo ni anormal para que nos devoráramos esas exquisiteces. Los sabores clásicos, limpios y caseros nos atrapan de por sí.

Hoy en día falta algo.

Lo cierto es que de las sobras pueden surgir obras magistrales y creativas del paladar.

Puede surgir algo absolutamente nuevo y diferente de lo que surgirá y que cocinará una vez para sacar dos recetas.

¿Cuántas veces cocina carne, pescado, pollo, pavo o pasta? ¿Cuántas veces le quedan restos valiosos de comida como para hacer otra creación culinaria?

¿Cuántas veces esas sobras quedan relegadas en la heladera por días, sino lo son por semanas en Tupperware hasta que hallamos la excusa de desecharlas o porque nos “tropezamos” con ellas buscando la mayonesa?

Más de una vez, ¿no?

Seguramente que en ese momento —en el que se topó por accidente con ellas— ya es demasiado tarde como para que sean usadas en algo exquisito porque seguramente han estado en la heladera demasiado tiempo esperando por usted.

Pero lo cierto es que no tiene porque ser tan complicado, ni tampoco tenemos por qué terminar acumulando en la heladera lo que yo llamo “bienes desechables”, que ya ni reciclables son. Lo divertido es que cuando tome el primer paso a cocinar, el primer plato, piense en lo que hará si le quedan sobras.

De seguro que hace eso el Día de Acción de Gracias; deliciosos sándwiches fríos o  calientes rensados (panini).

Aquí valen las mismas reglas.

También, lo que puede hacer, es cocinar doble, si ya sabe lo que quiere hacer con el resto, y guardarlo para el día siguiente.

Es increíble el tiempo que le ahorrará en la cocina.

Si este fuera a ser su plan de acción, siempre organícese.

Por ejemplo, si fuera a hacer un bistec marinado con tomillo fresco y ajo para hacer a la parrilla o a la plancha, compre de más y cocínelo para dejarlo hecho y prepararlo al día siguiente en una ensalada de tarragón o bien en un sándwich de pancetta, lechuga y tomate.

El bistec lo puede dejar a medio cocinar para al día siguiente darle el toque final de cocción (como hacen en muchos restaurantes) o bien cocinarlo por completo y dejarlo en la heladera.

Lo mismo si fuera a utilizar pollo, pavo, salmón o pastas como los fettuccine o linguine. Con estas últimas, a mí me gusta crear tartas de pastas al horno.

Tarta Fettuccine

Ingredientes:

  • Aceite de oliva extra virgen
  • 3/4 libra carne picada 80 por ciento magra
  • 1 cebolla picada
  • 2 dientes ajo picados
  • 16 onzas tomates picados
  • sal, pimienta a gusto
  • 1/2 taza de crema (más de reserva)
  • 3 huevos
  • 2 cdas. mantequilla blanda-derretida
  • 3/4 taza queso parmesano rallado fresco, dividido
  • 1 cta. orégano seco
  • 1 cda. de perejil fresco picado
  • 1/2 taza queso ‘mozzarella’
  • Pasta fettuccine —ya del día anterior a temperatura ambiente

En una sartén caliente a fuego medio con aceite de oliva extra virgen, saltee suavemente la cebolla y el ajo. Agregue la carne.

Una vez que tome color, agregue los tomates y sazone con sal y pimienta. Deje que hierva.

Agregue la crema.

Baje el fuego.

Deje cocinar a fuego lento revolviendo ocasionalmente, unos 30 minutos.

Pruebe y vuelva a sazonar si fuera necesario.

Si estuviera muy seco, agregue más crema o leche.

Saque del fuego.

Agregue el queso mozzarella y 1/4 taza del queso parmesano.

Revuelva.

Deje reposar por unos 10-15 minutos.

En un bol, bata los huevos.

Agregue a los huevos el resto del queso parmesano, la mantequilla y el perejil. Mezcle bien.

Agregue la mezcla de tomates con los huevos y luego los fettuccine.

Precaliente el horno en broiler. En un molde de hornear hondo previamente enmantequillado coloque la pasta. Esparza el 1/4 de taza de parmesano encima y ponga en el horno por unos dos minutos o hasta que tome colorcito dorado.

Saque y sirva de inmediato.

Si deseara transformar esta receta en una vegetariana remueva la carne y agregue brócoli y maíz y agregue más crema para evitar que la pasta se seque y absorba toda la humedad. Es deliciosa y aplica para cualquier estación.

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