Es esa especial época del año y no estoy hablando sobre que se acercan las fiestas sino la llegada de la estación de los arándanos rojos.

Y no, ni me lo diga … en lata no es lo mismo; y no, secas no son lo mismo tampoco. ¡Emociónese de nuevo, volvamos a la naturaleza, úselas frescas!

Es de admitir que los arándanos rojos han estado limitadamente expuestos a la verdad de lo que ofrecen en su estado natural, o han sido un tanto rechazados como fruta fresca. Pero finalmente, llega la hora de la reivindicación porque ahora estas pequeñeces de color sexy, que se les solía ver una vez al año, ahora están en todas partes y en los lugares más solicitados. Desde cocteles hasta postres … donde las busque las encontrará, ¡y bien contentos estamos los amantes de los arándanos rojos!

Un dato interesante acerca de estos frutos es que existen unas 100 variedades diferentes y crecen en zonas pantanosas.
En su variedad fresca, al tener una tendencia un tanto agria, generalmente se usa en forma de jugo, jalea, mermelada o en cualquier otra forma que se pueda endulzar para poder aplacar su sabor naturalmente agrio.

Es conveniente comprar aquellos arándanos rojos que estén firmes al tacto pero secos, ya que si están blandos y húmedos se echarán a perder mucho más rápido.

Evite los frutos que no estén maduros porque una vez en su casa éstos no madurarán. Tampoco es conveniente adquirirlos demasiado maduros porque pierden su jugo.

Los frutos cuando aún están verdes son ricos en taninos, sustancias astringentes, pero al madurar los taninos disminuyen y el arándano rojo adquiere propiedades más bien laxantes, tónicas y depurativas.

Por otro lado, lo que en realidad caracteriza a este tipo de frutos es la gran cantidad de pigmentos naturales de acción super antioxidante, como los carotenoides, y la de vitamina C, la cual ayuda a aumentar el sistema de defensa natural del organismo.

Estas sustancias en conjunto neutralizan la acción de los radicales libres que son nocivos para el organismo.
Además, la ingesta regular de estos frutitos rojos contribuye a la disminución de las enfermedades del corazón, regula el colesterol, previene las infecciones urinarias como la cistitis y se encarga de mejorar la circulación.

Aunque muchos han refutado la teoría de que el zumo de arándanos rojos combate la cistitis, en teoría parecía ser que era la forma en cómo la combatían.

Lo que los científicos sí parecen acordar es que estos frutos evitan que la bacteria se adhiera a las paredes de la vejiga. Es decir, agravar el cuadro o prevenir la situación.

Esto se debe a que estos frutos —además de todo— también poseen una propiedad antiadherente.
Según la Facultad de Medicina de Harvard University, se aconseja consumir un vaso de jugo de arándanos rojos diario para reducir los riesgos de contraer una infección en las vías urinarias.

¿Quién iba a decir que una fruta tan pequeñita sería tan medicinal y poderosa?

Lo mejor del caso es que usted puede hacer ¡maravillas en la cocina con esta fruta: desde salsas para su pavo de Día de Acción de Gracias, panes y panecillos dulces para el desayuno, salsas para acompañar carnes blancas como el puerco, usarla en ensaladas de atún, en ensaladas de hojas frescas de estación junto con arándanos azules, nueces, pedacitos de pera y queso roquefort en pedacitos; en ensaladas de papitas crocantes de cáscara amarilla con pimiento rojo, cebollita verde —las papas ligeramente pisadas— con perejil italiano, apio, y mayonesa de soya; o bien hacer un condimento agridulce para picar con vegetales como zanahoria, apio y frutas y galletas saladas; o bien o mezclar los arándanos rojos con su queso untable favorito para luego untar sobre galletas de grano integral —sírvalo con su Riesling, rosado o blanco preferido.

También puede agregarlas a su pan de maíz favorito para servir en cualquier momento, ya sea en las fiestas, para acompañar cualquier comida, para el desayuno, para llevar a la oficina o para que sus niños lleven a la escuela.

Las opciones son tantas y tan variadas que todo depende de cuánto su imaginación y creatividad le permita jugar en la cocina ya que el sabor agridulce de los arándanos rojos le da la libertad de agregarlos en casi cualquier plato, y además le hacen quedar como una reina —o un rey.

Pan de arándanos rojos con nueces

Ingredientes:

Rinde 1 pan (14 rebanadas)

  • 1 1/2 taza de harina común
  • 3/4 taza harina de maíz
  • 1 taza de azúcar
  • 1 cda. polvo de hornear
  • 1/2 cdta. sal Kosher o sal marina
  • 1 huevo, batido ligeramente
  • 1 taza de leche parcialmente descremada o yogur natural
  • 1/4 taza de aceite canola
  • 1 cdta. cáscara fresca de limón rallada o de naranja (orgánica)
  • 1/3 taza nueces o pistachos en trozos, ligeramente tostaditos para abrir el sabor
  • 1 taza de arándanos rojos frescos (también puede mezclar con arándanos azules)

Instrucciones:

Precaliente el horno en 350ºF. En un bol grande, mezcle
los ingredientes secos.
En otro bol mediano, mezcle y bata ligeramente los ingredientes húmedos.

Agregue las nueces y los arándanos. Luego, haga un agujero en el medio de la mezcla de los ingredientes secos y vaya virtiendo —de a poco— la mezcla de los húmedos.

Mezcle bien.

Unte con mantequilla bien un molde —esos con forma de budín o los que se usan para pan de carne— de 9x5x3 pulgadas.

Si no deseara usar mantequilla, use rociador antiadherente sin sabor.

Una vez que haya logrado una consistencia uniforme en la masa, viértala en el molde.
Coloque el molde en la rejilla del medio del horno.

Hornee por unos 55 minutos (dependiendo del horno) o hasta cuando inserte un cuchillo (o un escarba diente) y este salga completamente limpio.

Deje enfriar el pan en el molde, sobre una rejilla, unos 10 minutos. Corte en rebanadas, en el grosor deseado. Sirva en el desayuno, para acompañar su carne blanca favorita o bien en estas fiestas que están a la vuelta de la esquina.

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