Viernes, 10 de octubre del 2008

Esta es la última columna dedicada a la celebración del Mes de la Herencia Hispana; y elegí El Salvador para despedirme de estas cuatro semanas que nos conectan con quienes somos: nuestras raíces.

La cocina salvadoreña —enriquecida por las frutas, e inspirada por la cocina de su vecino México, la gastronomía española y cocina indígena— ha definido un estilo único y original.

Quien diga “pupusas” sabe que son sinónimo de delicia y que provienen de El Salvador. Estas son tan fundamentales para El Salvador, que el 13 noviembre se declaró el Día Nacional de la Pupusa.

Para quien no lo sepa aún, las pupusas son tortillas de maíz más bien gruesitas, rellenas de chicharrón, vegetales, queso, y frijoles refritos. A los salvadoreños les gusta servirlas acompañadas con repollo al escabeche (o curtido) y salsa picante.

La pupusa llegó a esparcirse más allá de Centroamérica cuando los salvadoreños huían de la Guerra Civil que acontecía en El Salvador —1980 a 1992.

Dentro de las bebidas preferidas por esta multiétnica cultura gastronómica, se encuentran dos de mis favoritos: el café y el chocolate. Además de ellos, le siguen en popularidad la horchata —una bebida hecha de chufas, almendras, semillas de sésamo, cebada, arroz y mezcladas con agua, leche, vainilla, canela y azúcar— que se consume con regularidad a la par con los batidos de frutas.

Sí, es cierto, algunos le agregan agua y leche, otros sólo agua; otros canela … todo está en el gusto. Siga su instinto.

Las sopas son también unos de sus platos favoritos, en especial cuando se trata de la sopa de pata hecha de patitas de vaca.

En general, los salvadoreños tienden a comprar alimentos frescos a diario en mercados al aire libre. Entre los alimentos básicos de estos se encuentran los frijoles, arroz, tortillas y tamales (envueltos en hojas de banano).

En materia de dulces, el dulce de leche salvadoreño tiene una textura más cristalizada, que se deshace, a los sudamericanos.

La hora de las pupusas

Ingredientes:

Para el relleno:

  • 16-24 onzas frijoles o garbanzos (en lata o no) refritos
  • 3 tazas de queso blanco blando
  • o ‘mozzarella’, rallada
  • 1 taza de chicharrón
  • 1 cda. cebolla picada
  • 1/2 taza de papas, cocidas
  • y cortadas, opcional
  • 1/2 cdta. sal
  • 1 taza tomate fresco picadito

Para la masa:

  • 5 tazas harina de maíz
  • 4 tazas agua tibia
  • 1 cdta. sal
  • Aceite vegetal para freír

Para acompañar, sirva con curtido y salsa picante (opcional).

En un bol, combine todos los ingredientes para el relleno y deje a un lado.

En otro bol, combine la harina y la sal. Comience a agregar agua de a poco hasta formar la masa. Forme 24 pelotitas. Manténgalas cubiertas con una toalla húmeda. Deje descansar por 5-10 minutos.

Haga un agujero en cada masita y rellénelas. Luego, forme un disco con sus manos de 14 pulgadas de alto y 6 de ancho cada uno. Estirándolas con cuidado que el relleno no se le salga. Luego, caliente bien una sartén. Agregue un poquito de aceite y cocine cada pupusa por 1-2 minutos o hasta que esté bien doradita.

Acompañe con curtido de vegetales y salsa picante.

Rinde 10-12 pupusas

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